La radiestesia su uso - Escuela de Parapsicología Integral
LA RADIESTESIA
Aprendiendo a usar el pendulo
El péndulo es
un medio de comunicación entre las mentes consciente e inconsciente. Para que
pueda tener lugar la comunicación entre estos dos «extraños», ha de
establecerse un lenguaje común, un lenguaje que sea comprendido por ambos.
La mente subconsciente no puede originar nada. Sólo puede actuar en base a sugerencias transmitidas por una fuente exterior; en este caso, por la mente consciente del que maneja el péndulo. Este debe informar a su propio subconsciente cuáles serán los símbolos o movimientos que indicarán una respuesta positiva, negativa o probable. El subconsciente debe comprender perfectamente su papel para que pueda tener lugar la comunicación apropiada. Este procedimiento recibe el nombre de programación del subconsciente.
Tome una hoja grande de papel en blanco y dibuje los siguientes símbolos: una flecha vertical, una flecha horizontal, un círculo en el sentido de las agujas del reloj, y un círculo en sentido contrario a las agujas del reloj, como se muestra en la figura 5.
1. Suspenda
el péndulo sobre la flecha vertical. Comience con una longitud de cuerda de
tres pulgadas. (Nota: no hay una longitud de cuerda estándar. A medida que gane
experiencia, se hará una idea más precisa de la que se requiere.) Al sostener
el péndulo, éste estará quieto o se moverá erráticamente por encima de la
flecha.
2. A continuación, mire el péndulo y con el poder de su mente consiga que se mueva en la línea recta hacia arriba y hacia abajo, en la misma dirección de la flecha.
NO LO MUEVA CON LOS DEDOS NI LA MANO, EMPLEE UNICAMENTE EL PODER DE SU MENTE Y SU VOLUNTAD.
Nueve veces de cada diez, el péndulo obedecerá. Aunque sorprendente para muchas
personas que no entienden los fenómenos mentales, es algo perfectamente
natural. La mente tiene, efectivamente, el poder de influir en la materia, y
éste es uno de los métodos más sencillos para probarlo.
3. A
continuación, suspenda el péndulo por encima de la flecha horizontal. Mírelo y
ordénele con la fuerza de su mente que se mueva en la dirección de la flecha:
horizontalmente
4. Esta vez
repita el procedimiento manteniendo el péndulo por encima del círculo trazado
en el sentido de las agujas del reloj, y ordenándole con la fuerza de su mente
que se mueva en una' dirección circular que corresponda a la del círculo.
5. Haga lo
mismo con el círculo en sentido contrario a las agujas del reloj.
Antes de
practicar el siguiente paso, cerciórese de que domina la facultad de hacer que
el péndulo se mueva en cualquier dirección que usted desee.
6. Una vez
comprobado lo anterior, haga que se mueva en dirección de las agujas del reloj
mientras lo mantiene por encima del círculo correspondiente. Haga que gire
trazando un círculo ininterrumpido. Al girar, diríjase a su subconsciente,
háblele en voz alta. Llame a su subconsciente por su nombre y diga: «Cuando yo
haga una pregunta cuya respuesta sea sí, harás que el péndulo se mueva en el
sentido de las agujas del reloj, en la misma dirección que tiene ahora.» O
diga: «Este movimiento significa sí.» Hable con autoridad. Recuerde que está
dando órdenes a su mente subconsciente, y que ésta debe obedecerle.
7. Luego
mantenga el péndulo sobre el círculo trazado en sentido contrario a las agujas
del reloj y con el poder de su mente haga que se mueva en la misma dirección
del círculo. A medida que gire, diga a su subconsciente: «Cuando yo haga una
pregunta cuya respuesta sea no, harás que el péndulo se mueva en la misma
dirección que tiene ahora.» O diga: «Este movimiento significa no.»
8. Repita
este procedimiento una vez al día durante una semana. Así, las sugerencias
dadas «prenderán» en su subconsciente.
Una vez que
el subconsciente esté programado, estará usted listo para empezar a usar el
péndulo. Antes de hacerlo, he aquí algunos puntos importantes que recordar.
La idea de
que podemos tener acceso a información sin tener que utilizar el proceso de
pensamiento consciente nos resulta extraña debido a la naturaleza mentalista de
nuestro sistema educativo. Sin embargo, muchos inventores estarían dispuestos a
testificar el hecho de que las piezas de información cruciales que hicieron
posibles sus invenciones les llegaron cuando habían retirado su atención del
empeño que tenían entre manos y estaban haciendo otra cosa, como la de
consentirse una relajante siesta. La mera idea de aplicar esta técnica para
obtener información resulta amenazadora para nuestro ego porque revela que, en
contra de sus suposiciones, la mente consciente no es el principio y el final
de todo. Es simplemente una herramienta y, por tanto, tiene sus limitaciones.
A través del Proceso de la Presencia, se nos anima a que formulemos muchas preguntas acerca de nuestra experiencia vital. Y, con el fin de no reducir la fuerza y el potencial de este aspecto de nuestro viaje, se nos pide desde el mismo principio que no nos aproximemos a estas preguntas de un modo en que nos pongamos límites. Si aplicamos de manera automática las extravagancias limitadoras del ego, nos vamos a privar de muchas y profundas ideas. También les cerraremos la puerta a las maravillosas experiencias de la intuición y la inspiración. De ahí que se nos anime a abordar cada pregunta que se nos haga durante el Proceso de la Presencia de este modo:
A lo largo de
todo este viaje, el hallazgo de respuestas ante las preguntas que se nos
formulen no es tan
importante como formular las preguntas sinceramente, con una mentalidad
abierta.
No tenemos
que preocuparnos lo más mínimo si no recibimos de inmediato la respuesta a una
pregunta que nos hayamos hecho. Nuestro trabajo estará hecho una vez hayamos
formulado la pregunta con sinceridad. Si la respuesta no se hace evidente de
inmediato, podemos optar por mantener la mente abierta sobre el tema, para dar
la posibilidad de que se nos ofrezca la respuesta cuando menos lo esperamos.
No tiene sentido pensar con intensidad sobre las respuestas a las preguntas que
se formulan, para luego quedarse frustrados por no haber podido acceder a ellas
conscientemente. Este enfoque nos va a llevar a reaccionar ante nuestra
frustración echándole el cierre a la búsqueda con un juicio limitador sobre nosotros
mismos. Durante el Proceso de la Presencia, nadie va a evaluar nuestras
respuestas, simplemente porque no hay respuestas correctas o incorrectas.
Nuestras respuestas no pueden ni van a ser tasadas por comparación, porque
nuestro viaje se va a adaptar de tal modo que encaje con nuestras necesidades
individuales. Ni siquiera va a haber respuestas a las cuales se supone que
tenemos que llegar. Lo único que tenemos que hacer es hacer las preguntas y
mantener la mente abierta para, así, permitir que se nos den las respuestas. Al
no cerrar automáticamente nuestra búsqueda de respuestas con un juicio
limitador sobre nosotros mismos, impediremos que nuestros procesos de
pensamiento queden silenciados por las inseguridades del ego.
Las leyes del
universo dicen que cada causa genera un efecto. Esto se puede traducir también
como «Buscad y encontraréis», «Pedid y se os dará» y «Llamad y se os abrirá».
En otras palabras, cuando hacemos una pregunta y no damos fin al proceso de
intentar encontrar una respuesta, esa respuesta tiene que ser entregada
inevitablemente en nuestra conciencia de una manera u otra. La pregunta es la
causa, y la respuesta es el efecto. Una garantiza la otra. Éste es el enfoque
que se nos pide que adoptemos con todas las preguntas que se nos planteen
durante el Proceso de la Presencia. Cada vez que nos hagamos una pregunta,
tenemos que ser pacientes y dejar que se nos dé la respuesta del modo que
resulte más ventajoso para nuestro viaje a través del proceso.
El problema
que tenemos es que nosotros, tal como nos conocemos en este momento, no lo
sabemos todo. De hecho, tal como nos conocemos en este momento, sabemos muy
poco. Sin embargo, hay un aspecto de nuestro ser que sí lo sabe todo, aunque
puede que nosotros aún no seamos conscientes de él. Lo sabe todo sin tener que
«pensar» en ello. Lo sabe. Es nuestra presencia interior. Ella ha sido la
testigo silenciosa de cada experiencia que haya mantenido, y lo recuerda todo
de cada instante de esas experiencias, como si estuviera ocurriendo justo en
este momento. Para ella, todas las experiencias que hemos tenido están
sucediendo justo ahora, porque la conciencia del instante presente no conoce el
tiempo. Se podría decir que la diferencia entre el ego y nuestra presencia
interior eterna es que el ego tiene que pensar para poder comprender, mientras
que la presencia interior sabe. Nuestra presencia interior sabe porque es el
testigo permanente de todas las experiencias de nuestra vida; mientras que el
ego se enfoca en el mundo exterior, y está determinado por el mundo exterior y
por lo que los demás están haciendo en él.
Cuando
abordamos una pregunta con la idea preconcebida de que sólo podemos acceder a
la respuesta a través del pensamiento, hacemos del ego un cómplice, al tiempo
que nos limitamos a la mente pensante como único mecanismo posible para lograr
el empeño. Y de este modo hacemos callar a nuestra conciencia del instante
presente. Este proceso de callamiento tiene lugar de forma automática, porque
nuestra presencia interior se atiene a la ley de no interferencia. Permanece
serena y silenciosa si insistimos en obtener la información, únicamente, a
través del proceso de pensamiento y de entendimiento. Pero, en cuanto estamos
preparados para aceptar la idea, y actuar en función de ella, de que lo que
hemos «hecho» de nosotros mismos (el ego) no es de fiar, y que la mente es una
herramienta que tiene sus limitaciones, invitamos automáticamente a la
omnisciente conciencia del instante presente a que nos dé la respuesta. De este
modo, nos abrimos automáticamente a la posibilidad de acceder, sin ningún
esfuerzo, al conocimiento interior. En este mundo, la mente será siempre el
medio a través del cual se nos transmitirá el conocimiento, pero no
necesariamente es el único medio para acceder al conocimiento.
Si formulamos
todas nuestras preguntas acerca de la vida desde este punto de conciencia,
activamos la energía de la intuición, de la inspiración y de la revelación en
nuestra experiencia cotidiana. Y esto nos abre la puerta al espacio del conocimiento
sin tener que saber por qué. Es esencial que nos permita entrar en la
experiencia del conocimiento sin saber por qué, porque durante el Proceso de la
Presencia vamos a poder acceder a experiencias que tuvimos antes de desarrollar
el lenguaje. Estas experiencias tuvieron lugar antes de que pudiéramos añadirles
conceptos mentales, y muchas de ellas son simplemente sentimientos, vibraciones
o sensaciones. Son «conocimientos». Son energías en movimiento. Son las
experiencias emocionales que tuvieron lugar antes de que tuviéramos al alcance
el lenguaje mental. Son las experiencias vibratorias que tuvimos en el vientre
de nuestra madre y poco después de llegar a este mundo. Si insistimos siempre
en tener que saber por qué para aceptar que lo que sabemos es cierto y real
para nosotros, no dejaremos que nuestra conciencia entre en estos recuerdos
vibratorios precoces, y los active así, con el fin de neutralizar su impacto
negativo en nuestra experiencia vital actual.
Las preguntas
que formulamos a lo largo de nuestra experiencia vital son sumamente
importantes. Gracias a la ley de causa y efecto, si mantenemos una mente
abierta, las respuestas a nuestras preguntas se manifestarán siempre, de una
manera u otra. Si tenemos en cuenta esto, quizás podamos aceptar la posibilidad
de que nuestra experiencia vital en un momento dado es una respuesta que se va
revelando ante las preguntas que hemos estado formulando. El motivo por el cual
esto no nos resulte evidente aún es porque la mayoría de las preguntas que
hemos estado haciendo se han formulado de forma inconsciente. El Proceso de la
Presencia nos ayuda a rectificar este problema, al enseñarnos el modo de eliminar
este comportamiento inconsciente y al llevarnos a formular conscientemente las
preguntas que nos sean de utilidad. Comprendiendo y aceptando que todas las
preguntas que nos formulamos van a ser respondidas inevitablemente, podemos
poner toda nuestra atención en el proceso de formulación de preguntas útiles y
retirar nuestra atención del proceso de intentar «pensar» las respuestas.
Pero a todos
nos ha ocurrido alguna vez que, al no cerrar conscientemente nuestra búsqueda
mental de algo, la respuesta se nos ha dado en el momento menos esperado. Esto
suele ocurrir cuando estamos intentando encontrar una respuesta que tenemos «en
la punta de la lengua». Debido a que la respuesta parece estar un poco más allá
del alcance de la mano, optamos por no dar por concluida la búsqueda mental, y
nos decimos algo así como:
«Lo
sé, eso lo sé»,
«Ya me vendrá»,
«Lo tengo en la punta de la lengua»
Y la
consecuencia es que viene. Más tarde, cuando nuestra atención está absorta en
otra cosa, la respuesta aflora misteriosamente, como si siempre hubiera estado
ahí. Este tipo de experiencias nos demuestra que toda la información que
buscamos acerca de nuestra experiencia vital está a nuestra disposición,
siempre y cuando apliquemos el método de acceso correcto. Este método no supone
necesariamente pensar. Supone estar abierto para recibir la respuesta desde ese
aspecto de nuestro ser que lo sabe todo.
Estar
centrados, tener una buena línea de energía central o línea hara, es estar
conectados con nuestra Presencia y por tanto tener acceso a todos los registros
Akásicos, sin importar el tiempo ni el espacio. Esta idea de estar centrados o
conectados se usa mucho en yoga, tai-chi, artes marciales, etc.
Establece
contacto con la presencia Yo Soy la única presencia en acción y busca tu
alineamiento, busca tu equilibrio derecha e izquierda, arriba y abajo y
estabiliza tu vibración. Ahora estás listo para utilizar el péndulo.
1. El péndulo
responderá a cualquier pregunta que requiera un sí o no por respuesta, pero
usted deberá cerciorarse de que las preguntas se plantean de ese modo. Es
inútil hacerle preguntas que no puedan contestarse con una señal afirmativa o
negativa. El sistema nervioso no tiene ningún idioma con el cual responder a
través del péndulo.
2. Su mente y
sus emociones han de estar en un estado neutral. Si desea obtener una
interpretación exacta, no puede tener una opinión ya establecida ni sentir una
emoción determinada por una respuesta. Sus emociones y deseos influirán en la
oscilación del péndulo. Para lograr los mejores resultados, adopte la actitud
de una persona que lee un gasómetro o un voltímetro. Esté usted alerta, pero no
tome una actitud subjetiva. Quiere una respuesta verdadera, aunque vaya contra
sus deseos. Alcanzar tal estado es acaso lo más difícil del dominio del
péndulo, pero, una vez conseguido, será un instrumento inapreciable durante
toda la vida. Usted habrá adquirido un sexto sentido. Su conciencia y
percepción se habrán expandido; es una experiencia indescriptible. Hasta que
logre tal estado de neutralidad en sus preguntas, si quiere hacer
averiguaciones sobre asuntos que le afecten personalmente, lo más acertado será
encargar la lectura del péndulo a algún amigo suyo u otra persona que sepa
manejarlo, pero no tenga ningún interés subjetivo y personal en la respuesta.
Esta persona podrá mantenerse en un estado neutral y objetivo más fácilmente,
lo cual es requisito indispensable para obtener resultados exactos.
3. Cerciórese de que está tranquilo y sereno al utilizar el péndulo. Si está trastornado por algún motivo, deprimido o eufórico o en cualquier estado de alteración emocional, ello provocará interferencias en su lectura. El motivo es que las emociones fuertes suelen afectar el sistema nervioso. El péndulo funciona en base a unos principios bioeléctricos. Las emociones fuertes añaden una resistencia al flujo de corriente nerviosa necesaria para hacer que se mueva. El instrumento se moverá erráticamente, vacilará, saltará y temblará como aquejado del baile de San Vito, pero distorsionará sus lecturas.
4. Puesto que el péndulo funciona según principios eléctricos, es muy
importante que no corte usted el circuito al manejarlo. NO CRUCE LAS MANOS NI
LAS PIERNAS NI DEJE QUE SE TOQUEN MIENTRAS MANEJA EL PENDULO. Siéntese con los
pies separados y firmemente plantados en el suelo. Si es usted diestro,
sosténgalo con la mano derecha; si es zurdo, hágalo con la izquierda. Mantenga
la otra mano a un costado.
5. Sepa lo
que pregunta, es decir, dése perfecta cuenta de los significados de las palabras
que usa al hacer una pregunta. Si no sabe con exactitud lo que está
preguntando, el péndulo no podrá dar una respuesta adecuada o correcta. Muchos
principiantes cometen el error de hacer preguntas como: « ¿Será Julieta feliz
con Manolo?» o« ¿Tendré éxito en la vida?» El problema en este caso es que la
mayoría de nosotros no sabemos qué queremos decir al hablar de «éxito» o
«felicidad». Son términos demasiado abstractos. Que sus preguntas sean lo más
específicas y concretas posible. Si por éxito quiere decir lograr que un
negocio le produzca cierta cantidad de dinero, eso es lo que debiera preguntar.
La ambigüedad o confusión que la mayoría de nosotros mostramos en cuestión de
palabras, es un serio obstáculo para manejar el péndulo con exactitud.
6. Después
que su subconsciente esté programado con los movimientos adecuados para indicar
la respuesta afirmativa y negativa, y obedezca sus sugerencias, podrá
incorporar otros elementos más complejos. Empleando el mismo procedimiento
mencionado, podrá programar un giro o rotación del péndulo en el sentido de las
agujas del reloj que signifique POSITIVO, y un giro opuesto, contrario a las
agujas del reloj, que signifique NEGATIVO; un giro en el sentido de las agujas
del reloj que signifique ARMONIOSO y un giro opuesto que signifique NO
ARMONIOSO. Estas nuevas palabras tendrán importancia en los usos más avanzados
del péndulo.
7. Después de
establecer su sistema de señales y terminar el proceso de programación del
subconsciente, nunca tendrá que repetirlo. Le bastará con sentarse e
interpretar el funcionamiento del péndulo.
8. Como
dijimos antes, el péndulo funciona según unos principios eléctricos y lee las
radiaciones. Por lo tanto, al usarlo cerciórese de que no está en un entorno
con demasiados aparatos eléctricos, en especial los de alto voltaje, como, por
ejemplo, máquinas de rayos X, televisores en color, maquinaria de alto voltaje.
Estos aparatos emiten fuertes radiaciones que suelen distorsionar las lecturas
y hacen que el péndulo oscile erráticamente, sobre todo cuando lo maneja una
persona poco experimentada.
Recapitulemos
los puntos principales de la introducción al uso práctico del péndulo.
- Siéntese
con los pies plantados firmemente en el suelo, sin que sus manos se toquen y
sin que tampoco se toquen sus piernas.
- Esté en un
lugar tranquilo, con pocos aparatos eléctricos alrededor.
- Tome una
hoja de papel en blanco y dibuje una flecha vertical, una flecha horizontal, un
círculo en el sentido de las agujas del reloj y un círculo en el sentido
contrario a las agujas del reloj.
- Sostenga el
péndulo por encima de cada uno de los símbolos, mírelo y solamente con el poder
de su mente haga que se mueva en la misma dirección del símbolo.
- Mientras el
péndulo gira en el sentido de las agujas del reloj, diga a su subconsciente, en
voz alta:
«Esto
significa sí.» Mientras gira en el sentido contrario, diga a su subconsciente:
«Esto significa no.»
- Repita el
ejercicio todos los días durante una semana, para asegurar que su subconsciente
ha aceptado y asimilado las sugerencias.
- Entonces
estará usted listo para hacer preguntas y descubrir todo un nuevo campo de
comunicación con su mente subconsciente.
- Cerciórese
de que todas las preguntas pueden responderse con un sí o un no.
Hasta ahora hemos mencionado los dos movimientos básicos del péndulo, en el sentido de las agujas del reloj para indicar «Sí», y en el sentido contrario para indicar «No». En las etapas más avanzadas, las oscilaciones del Sí/No no son suficientes. El usuario querrá saber el tipo rotación positiva o negativa; en concreto, el significado del radio de la oscilación, la intensidad y la duración de la misma.
Por ejemplo, si preguntamos: «¿El señor y la señora Rodríguez siguen llevándose
bien en la actualidad como marido y mujer?» Si el péndulo gira en sentido
positivo, pero con un radio pequeño, digamos de una pulgada, y la intensidad o
velocidad de las vueltas es muy lenta, esto indica compatibilidad, pero sólo en
un grado reducido. Lo idílico, vital y encantador de la relación probablemente
se ha desvanecido, y hay que renovarlo o reforzarlo. Supongamos ahora que las
cosas han cambiado entre nuestra pareja imaginaria. El señor y la señora
Rodríguez han estado chillándose y peleando como gallinas en el gallinero. Al
comprobar su compatibilidad, el péndulo no sólo gira en sentido negativo, sino
que da vueltas incontroladas, con un radio de seis o siete pulgadas y una
velocidad suficiente para salir lanzado de las manos del usuario: esto indica
que probablemente el divorcio está al caer. A lo largo de nuestros años de
práctica, hemos descubierto otros movimientos complejos. Cada tanto tiempo, el
péndulo girará en ambas direcciones; es decir, empezará, por ejemplo, a giraren
el sentido de las agujas del reloj, para pararse luego y empezar a girar en
sentido contrario. Según la pregunta, puede indicar muchas cosas. Supongamos
que en la relación entre el señor y la señora Rodríguez alternan los períodos
de armonía y de crisis. En cuestión de inversiones financieras, puede indicar
ganancias considerables, pero con obstáculos imprevistos.
Por último,
la falta de oscilación del péndulo después de hacer una pregunta significa que
ésta estaba mal planteada, que era absurda o que no debe hacerse. Si está mal
planteada, siga formulando la pregunta hasta que el péndulo responda. «¿Cuántos
camellos pueden pasar por el ojo de la aguja?» o «¿Hay que empezar a comer los
helados por el lado izquierdo?» son preguntas absurdas que no deben hacerse.
Dedique su tiempo a formular otras más productivas y el péndulo funcionará.
Evite, asimismo, las que no deban hacerse, pues ciertas respuestas no pueden
ser conocidas hasta el momento adecuado. Por ejemplo, cuándo y cómo morirá una
persona, cuestión que acaso no le importe a usted y que puede dañar a la otra
persona si su lectura es exacta, por telepatía subconsciente.
¿Cómo
funciona la Radiestesia?
Encontramos dos grandes
corrientes dentro de esta especialidad:
-la escuela física: se basa en la
reacción física, por ejemplo: siento el agua y reacciona el péndulo.
-la escuela mental: la reacción
es una manifestación del inconsciente, por lo cual se produce una reacción
neuromuscular que mueve el péndulo.
Tenemos que tener presentes dos
leyes básicas para el trabajo:
-la convención: es tener claro
cada movimiento del péndulo o varillas y saber bien su significado, para lo
cual se debe hacer un entrenamiento previo.
-la orientación: es la formulación exacta de lo que busco, ej.: quiero saber tal cosa de tal persona.
Las fases a seguir
a) Memoria subconsciente: saber
lo que se va a medir y estudiar el tema para que éste se grabe en la mente
inconsciente (por ej.: saber sobre chakras y sobre los significados de los
movimientos).
b) Convención mental: tener claro
o visualizar los movimientos o enunciarlos antes de practicar el movimiento.
c) Orientación mental: formular
correctamente la pregunta sobre lo que mediré.
d) Concentración y mente "en
blanco" para no influir con nuestros pensamientos y deseos y así proceder
a la medición, a través de la reacción neuromuscular.
e) Interpretación de los
movimientos (previo anotar en ficha).
Reglas a seguir
No se debe hacer una medición
radiestésica si:
· estamos cansados
· estamos enfermos física o
mentalmente
· en donde hay un punto
geopatógeno
· haciendo la digestión
· si hay tormenta eléctrica
· preferentemente no sobre pisos
vinílicos y alfombras sintéticas
· no exponerse en público ni a
demostraciones de escépticos
· cuando se ingirieron
medicamentos como psicofármacos y aspirina u otros analgésicos alopáticos, se debe
esperar unas 6 horas para realizar la medición si recientemente hubo trastornos
telúricos.
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